Hoy os enseño unas patatas que hice hace un par de fin de semanas, pero que entre una cosa y otra no he podido publicar y ahora que ha llegado el calorcito no viene nada mal recetas frescas y ligeras. La receta viene del
Blog Tomates Verdes Fritos, del que de todo corazón os recomiendo que visitéis ya que cada receta os va a gustar más y nada que decir de sus fotos…pero bueno, no me lío más y vamos a la receta.
Ingredientes, en este caso hice la mitad de cantidad de la receta original.
- 3 Patatas (Si son pequeñas mejor)
- 2 dientes de Ajo
- 1 Tomate
- Medio Pimiento Verde
- Pimienta recién molida
- Sal
- Aceite de Oliva Virgen Extra
Es una receta sencilla así que no le tengáis miedo, lo primero que debemos hacer es picar en cuadraditos pequeños el pimiento, los tomates (yo les quité las pepitas) y los dientes de ajo.
No os preocupéis en exceso porque en el horno se van a deshacer un poco.
Prepararemos la bandeja sobre la que colocaremos la mezcla,
pincelaremos bien la superficie con aceite de oliva, ya sabéis que aquí en casa los aromatizamos así que podéis jugar también con esas opciones.
Añadiremos todos los ingredientes bien troceados sobre la fuente, pensar que será la cama de nuestras patatas por lo que debe quedar lo más uniforme posible.
Antes de colocar las patatas troceadas por la mitad, salpimentaremos la mezcla a nuestro gusto y le añadiremos alguna especia que nos pueda dar el toque especial.
Colocaremos sobre nuestra “cama” las patatas cortadas por la mitad con la piel hacía arriba y terminaremos de pincelar con un poco más de aceite.
Ya están listas para ir directas al horno, dar un último toque de aceite sobre las patatas y hornear durante unos 30 minutos a 180 grados, dependerá de los hornos, pinchar con una brocheta y ver si la patata está en su punto.
Podréis servirlas como aperitivo o guarnición, seguro que os encantaran.